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¿Por qué cada vez más granjas porcinas están apostando por la refrigeración?

Hace unos años, encontrar un sistema de refrigeración para granjas porcinas en una nave de engorde no era lo habitual. Hoy la realidad es muy diferente: cada vez más explotaciones porcinas lo incorporan, tanto en granjas de nueva construcción como en reformas de instalaciones existentes.

¿El motivo? La forma de producir ha cambiado.

Por un lado, los veranos son cada vez más largos y las olas de calor más frecuentes, lo que hace mucho más difícil mantener unas buenas condiciones ambientales dentro de la nave porcina. Por otro, el valor de cada plaza de engorde ha aumentado, de modo que cualquier pérdida de rendimiento tiene un impacto directo en la rentabilidad de la explotación. Además, la tecnología también ha evolucionado. Los actuales sistemas de refrigeración evaporativa para granjas son más eficientes, más automáticos y mucho más fáciles de integrar en cualquier explotación porcina.

El calor afecta mucho más de lo que parece

Los cerdos de engorde tienen muy poca capacidad para eliminar el exceso de calor. Cuando la temperatura aumenta, sufren estrés térmico en porcino y modifican su comportamiento para intentar adaptarse.

Uno de los primeros efectos es la reducción del consumo de pienso. Al ingerir menos alimento generan menos calor durante la digestión, pero también disminuye la ganancia media diaria (GMD), empeora el índice de conversión y necesitan más tiempo para alcanzar el peso de sacrificio.

Por eso, controlar la temperatura de la nave no es solo una cuestión de bienestar animal. También influye directamente en la productividad, la eficiencia y la rentabilidad de la explotación porcina.

¿Qué beneficios aporta un sistema de refrigeración para granjas porcinas?

Cuando la refrigeración evaporativa trabaja junto con un sistema de ventilación para granjas porcinas correctamente diseñado, ayuda a mantener un ambiente más estable durante los meses de más calor.

Esto se traduce en ventajas muy importantes para la explotación:

  • Reduce el estrés térmico de los animales.
  • Favorece un consumo de pienso más constante.
  • Ayuda a mejorar el índice de conversión y la ganancia media diaria.
  • Reduce el riesgo de bajas durante los episodios de calor extremo.
  • Mantiene una temperatura más homogénea en toda la nave.
  • Mejora la calidad del aire al favorecer su renovación y reducir la humedad y la concentración de gases como el amoníaco.
  • Proporciona un entorno más confortable tanto para los animales como para las personas que trabajan cada día en la granja.

Mirando al futuro

La refrigeración en granjas porcinas ya no se considera una solución puntual para los días de más calor. Cada vez forma más parte del diseño de las explotaciones modernas, porque permite mantener unas condiciones ambientales más estables durante el verano, mejorar el bienestar animal y optimizar los resultados productivos de la granja.